Las respuestas negativas también
No ayudan a triunfar.
Creo que lo ultimo que recuerdo de ella es
su gran aroma.
Mi nombre es Roger soy de
Argia y vengo a contar mi historia amorosa, todo comenzó cuando camina por la
calles de un pueblo al que fui de paseo con mi familia, no recuerdo muy bien su
nombre pero era un pueblo muy lindo, con una naturaleza increíble, lo mejor de
todo es que no se veía la contaminación en ese lugar.
Cuando íbamos saliendo de ese pueblo mi
padre hizo una parada en un hotel para
dormir.
Al siguiente día conocí a una niña llamada
Natalia, era la niñas más hermosa que había visto y fue con la primera que
experimente el famoso “amor a primera vista” pero eso paso tan rápido que no
pude evitar de dejar de pensar en ella todo el día, imaginé un mundo al lado de
ella y por eso escribí esta carta a ella y la envié a miles de casas de ese
pueblo la carta decía:
Natalia si lees esta
carta quiero que sepas que no he
Dejado de pensar en ti, eres la niñas más
hermosa que
he visto y desearía volver a verte para hablar
contigo,
talvez tu no me recuerdes
como yo a ti porque tu robaste
mi mirada y mi alama.
Atentamente Roger.
Dure tres días en el pueblo esperando una
respuesta de natalia pero me tuve devolver a Argia a seguir estudiando, solo me
faltaban tres años para entrar a la universidad y cumplir mi sueño de un gran músico.
Pasaron los tres años y cumplí mi, meta me
inscribí en una univerdad que quedaba en una ciudad cercana a ese pueblo al que
visite con mi padre, decidí irme a vivir
en la ciudad cercana al pueblo para estudiar en aquella universidad, comencé el
viaje con mi padre y no quedamos unas noches en ese mismo hotel que ya había visitado
hace tres años y vaya coincidencia volvi a ver a natalia y ese sorprendió al
verme porque me dijo que estuvo buscándome durante esos 3 años, ella quería saber
si el sentimiento que yo le exprese en la carta era verdadero ya que ella era
una mujer que muchos hombres pretendían.
Ella me pidió que no me ilusionara con
ella ya que ella tenia una pareja con la que tenía una relación amorosa desde
hace mas de tres años.
Aunque me sentía muy mal por lo que me dijo Natalia segui con mi
inpiracion y ahora que ya termine mis estudios como músico todos mis triunfos,
canciones y existo han sido para ella.
Este cuento lo escribí en representación de
un joven luchador que sigue su inspiración en la música sin importar lo que opine
la mujer dela que esta enamorado.
El Juicio
Cuenta una antigua leyenda que en la Edad
Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de asesinato. El culpable
era una persona muy influyente del reino, y por eso desde el primer momento se
procuró hallar un chivo expiatorio para encubrirlo.
El hombre
fue llevado a juicio y comprendió que tendría escasas oportunidades de escapar
a la horca. El juez, aunque también estaba confabulado, se cuidó de mantener
todas las apariencias de un juicio justo. Por eso le dijo al acusado:
“Conociendo tu fama de hombre justo, voy a dejar tu suerte en manos de Dios:
escribiré en dos papeles separados las palabras 'culpable' e 'inocente'. Tú
escogerás, y será la Providencia la que decida tu destino”.
Por supuesto, el perverso funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda: “Culpable”.
La víctima, aun sin conocer los detalles, se dio cuenta de que el sistema era una trampa. Cuando el juez lo conminó a toma uno de los papeles, el hombre respiró profundamente y permaneció en silencio unos segundos con los ojos cerrados. Cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y, con una sonrisa, tomó uno de los papeles, se lo metió a la boca y lo engulló rápidamente. Sorprendidos e indignados, los presentes le reprocharon.
—Pero, ¿qué ha hecho? ¿Ahora cómo diablos vamos a saber el veredicto?
—Es muy sencillo —replicó el hombre—. Es cuestión de leer el papel que queda, y sabremos lo que decía el que me tragué.
Con refunfuños y una bronca muy mal disimulada, debieron liberar al acusado, y jamás volvieron a molestarlo.
Por supuesto, el perverso funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda: “Culpable”.
La víctima, aun sin conocer los detalles, se dio cuenta de que el sistema era una trampa. Cuando el juez lo conminó a toma uno de los papeles, el hombre respiró profundamente y permaneció en silencio unos segundos con los ojos cerrados. Cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y, con una sonrisa, tomó uno de los papeles, se lo metió a la boca y lo engulló rápidamente. Sorprendidos e indignados, los presentes le reprocharon.
—Pero, ¿qué ha hecho? ¿Ahora cómo diablos vamos a saber el veredicto?
—Es muy sencillo —replicó el hombre—. Es cuestión de leer el papel que queda, y sabremos lo que decía el que me tragué.
Con refunfuños y una bronca muy mal disimulada, debieron liberar al acusado, y jamás volvieron a molestarlo.
Este
cuento esta hecho en representación de muchos presos de Colombia que son
inocentes y por los mal entendidos están pagando condena por otros.
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